¿Estas interesado en iniciar tu propio negocio? Conoce los beneficios al iniciar este negocio, el mercado potencial y la mejor ubicación

    POR QUE UN TALLER DE REPARACIÓN DE CALZADO?

    Es imprescindible que la persona que decida iniciar un negocio de este tipo posea habilidad manual para ejercer el oficio. Además, debe tener conocimientos y/o experiencia en el sector. 

    En el sector del calzado hay que distinguir dos tipos de profesionales: los maestros zapateros, que confeccionan los zapatos; y los zapateros que se dedican a la reparación del calzado usado. 

     Ambos han ido desapareciendo con la revolución industrial al ser sustituido el hombre por la máquina. Existen grandes fábricas de calzado, donde la maquinaria corta el cuero, cose, pica, clava, etc. Además, la población tiende sustituir los zapatos antes que a repararlos. 

    Por otro lado, aún existe hueco de mercado para estos profesionales principalmente en el segmento del calzado de calidad puesto que si una persona gasta más en calzado, luego estará dispuesto a mantenerlos en buen estado y alargar su vida útil.

    FORMATOS DE NEGOCIO EXISTENTES

    Respecto al modo de operar en el sector, destaca la existencia de pequeños talleres artesanales donde únicamente se prestan servicios de reparación de calzado a la vez que proliferan en el sector tiendas que, dedicadas a la reparación, han ampliado sus servicios completado su oferta con copia de llaves, venta de artículos para conservación, etc. 

    En este proyecto se describe en la creación de un taller exclusivo de reparación de calzado de forma artesanal.

    QUIENES SERÁN TUS CLIENTES

    El negocio se dirigirá al público general, por tanto, los clientes podrán ser todas aquellas personas que residan o transiten frecuentemente por la zona de influencia del local y que necesite algún arreglo para su calzado, bolsos o carteras de piel, etc. 

    Es importante que antes del inicio de operaciones se defina el perfil de cliente al que se desea dirigir la oferta, esto no significa que tengas que "olvidarte" de aquellos que no cumplan tu perfil. 

    La idea es comprender bien qué segmentos atendemos y qué segmentos no se han trabajado. Los compradores difieren en sus deseos, poder adquisitivo, procesos de decisión de compra, y en su actitud hacia la compra. Esto hace necesaria la labor de segmentarlos y así poder evaluar. Hay que dividir los grandes y heterogéneos mercados en segmentos más pequeños y homogéneos, para hacer coincidir las capacidades de la empresa, de sus productos y servicios con los valores que buscan los clientes. 

    De entre todos tus clientes, ¿quiénes son los que te compraran más seguido? ¿Qué características comparten? Tal vez son más hombres que mujeres. ¿Qué edad tienen? Pero ojo: no son sólo los datos demográficos los que importan.

    Es vital analizar los psicográficos (estilos de vida y conductas de compra), ya que estos datos nos darán información mucho más detallada sobre la relación de los clientes con nuestro negocio. ¿Cuáles son los valores de estos clientes? ¿Qué hábitos culturales tienen? 

    Pregúntales qué libros leen, qué revistas hojean, qué programas de televisión no se pierden. ¿Cuáles son sus patrones de compra? ¿Qué opinan de tu servicio y de la competencia? Todas estas preguntas son pautas para que evalúes tu mercado y verifiques que tu producto o servicio se integra armoniosamente a su estilo de vida. No es necesario que inviertas en un estudio de mercado (aunque no estaría de más realizar uno). Lo más importante será que te acerques a platicar con algunos de tus clientes. Así tendrás la mitad del camino recorrido. 

    Debes tomar en cuenta todo lo que te digan, especialmente si son cosas que no quieres escuchar. Tal vez solicitan tu servicio por necesidad y no por gusto.

    O puede ser que te estén eligiendo por comodidad o cercanía, no porque realmente te prefieran. 

    Como ejemplo, piensa en los lugares donde comes en horas de trabajo o en tu manera de decidir a qué cine ir. La mayoría de las personas escogen estos servicios debido a la cercanía o la comodidad, aunque les disguste la opción. Nadie te asegura que tus clientes no te estén usando como su "peor es nada". 

    Busca y encontrarás La información sólo sirve si se procesa, analiza y ayuda a tomar mejores decisiones. Una vez realizada la recolección de información y el primer análisis podrás identificar de manera más clara quiénes serán tus clientes ideales, aquéllos que desesperadamente buscan lo que tú vendes. 

    En este punto es posible que necesites un estudio de mercado (cuantitativo y cualitativo) para descubrir en dónde se encuentran, cómo son, cómo compran, cuánto y cuando gastan, cómo pagan, y muchas cosas más. Si no quieres o no puedes invertir en un estudio formal, busca información en el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) o en la Secretaría de Economía (SE). 

    Si descubriste un nuevo segmento, el objetivo es investigar todo lo posible y crear un perfil de estos prospectos. Cuando sientas que los clientes potenciales cobran vida a través de las estadísticas y puedas visualizarlos en tu mente, es hora de acercarse para conocerlos en persona. Todo esto te permitirá conquistarlos con tus productos y servicios como si fuera "amor a primera vista". 

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